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Nueva década, nuevos desafíos.

Comienza una nueva década y en un pequeño análisis describimos cuáles serán los nuevos desafíos de la Olivicultura Mundial, y claro, Argentina.

En principio, todo parece una bonanza cuando se analizan los valores del consumo per cápita en todo el Mundo. Solo basta mirar a Estados Unidos y a la Unión Europea, que concentran el 75% de las importaciones de aceite de oliva del mundo, sus volúmenes de importación vienen aumentando significativamente. El sueño de que el Aceite de Oliva pase de ser un simple «condimento» a ser un «alimento» fundamental de nuestra alimentación diaria es alentador. Pero no todo es color de rosas. Hay un aspecto fundamental a tener en cuenta y que se pone en juego con cada aumento del volumen elaborado, estamos hablando de la Calidad. Esta preocupación se nota en las publicaciones del Consejo Oleícola Internacional, que orienta sus esfuerzos de esta década en incluir más países a su membresía y por ende incluir más países a la aceptación de los estándares de Calidad de la producción del aceite de oliva y de los asuntos regulatorios. Actualmente los miembros son 16* pero hay otros países que juegan un papel fundamental en el mercado internacional del aceite de oliva y no son parte de la lista, Chile es un ejemplo, con una olivicultura moderna e incipiente, que ha llegado a muchos mercados. La pregunta es si la CALIDAD del aceite de oliva puede mantenerse en los más altos estándares siendo sus países productores ajenos a la legislacion del COI. ¿Esto supone un riesgo para el consumidor final?, que pueda acostumbrarse a consumir aceites no reconocidos por la COI. Al respecto no dudamos de la calidad, pero la articulación de todo el mercado latinoamiericano debería ir hacia el cumplimiento de los mas altos estándares. El camino en ese sentido es dudoso. Otro caso con las mismas características es el de Australia. En la lista top 15 de productores mundiales de aceite de oliva son, precisamente, Chile y Australia los únicos que aún no han adherido sus legislaciones al COI. Sobre el consumo, destacamos el caso de Canadá, como uno de los países que más ha aumentado sus importaciones de AOEV en los últimos cuatro años, convirtiéndose en uno de los nuevos mercados más atractivos.

Yendo al plano nutricional, el desafío para Argentina es mejorar la calidad nutricional de los Alimentos a través de la implementación una ley de etiquetado nutricional que obligue la colocación de sellos de advertencia «Alto en» en los rótulos, cuando su proporción en algún componente no beneficioso para la salud ha superado el límite recomendado. La ley también regula la publicidad de los alimentos en los entornos, principalmente donde los niños consumen alimentos. Nuestro vecino Chile lo ha implementado hace algunos años y su aplicación en los rótulos y regulación en la publicidad viene siendo ejemplificador en todo el mundo. Esto se traduciría en una ventaja significativa en la elección del aceite de oliva versus los aceites de semillas oleaginosas por parte del consumidor. Y además la advertencia de «Alto en Grasas Saturadas» en muchos alimentos ultraprocesados podría determinar que el consumidor elija opciones más saludables (y aquí entra en ventaja el aceite de oliva). Estaremos esperando ansiosos ese momento, teniendo en cuenta que el mercado por si mismo no alienta una alimentación saludable.

Otro desafío a nivel productivo y considerando el impacto medio ambiental de la producción de olivas para aceite de oliva o para aceitunas de mesa es el aún desvalanceado número de hectáreas implantadas con olivos que aprovechan eficientemente el agua de riego (por goteo) versus aquellas que riegan por manto, siendo este último un método muy ineficiente y con grandes efectos negativos hacia el medio ambiente y la conservación de los recursos hídricos, muy importantes en las zonas áridas de la Argentina, como San Juan, Mendoza, La Rioja y Catamarca. Hace algunos años las políticas públicas eran alentadoras al otorgar subsidios a los productores para instalar la tecnología necesaria, hoy no están puestas en las agendas gubernamentales. Deberíamos ir hacia una producción con el foco en la eficientización del riego. Un gran ejemplo en este sentido es Israel, lider mundial en investigación e innovación hídrica.

Por último, mencionamos la educacion del consumidor hacia el reconocimiento sensorial de las cualidades del aceite de oliva extra virgen. Ya hemos sido testigo de la llegada de los aceites monovarietales a las góndolas de los supermercados Argentinos, hechao que apaudimos ampliamente, pero esta proeza solo fue iniciada por unas pocas empresas. Esperamos que en esta década la oferta de aceites monovarietales, bivarietales y blends aumente, para el disfrute del consumidor de Aceite de Oliva Extra Virgen.

*Paises Miembros de COI:
Albania
Argelia
Argentina
Egypto
I.R. Iran
Israel
Jordania
Líbano
Libia
Montenegro
Marruecos
Palestina
Túnez
Turquia
Unión Europea
Uruguay

Por Juan Jose Soria
contacto@olivarargentino.com.ar

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